Cuando hablamos de inteligencia artificial, casi siempre pensamos en herramientas que escriben: responden correos, resumen informes o redactan textos. Pero en la automatización de procesos, la mayoría de las tareas no piden un párrafo. Piden una decisión: ¿esto es una factura o una nota crédito?, ¿este dato está completo?, ¿el robot debe reintentar o escalar el caso?