Cada inicio de año, los equipos financieros dedican mucho tiempo a construir el presupuesto anual. Es un ejercicio necesario, pero tiene un problema: se define una sola vez y, en la mayoría de los casos, se revisa muy poco después de aprobarse. Mientras tanto, el negocio sigue cambiando. Entran nuevos clientes, se ajustan costos, cambian las condiciones del mercado.